La Conciencia Testigo

«La Ciencia no puede resolver el misterio último de la naturaleza. Esto se debe a que, en último término, nosotros mismos somos parte del misterio que estamos tratando de resolver». -Max Planck

La Conciencia Testigo penetra en varias capas de diversas profundidades. Cuando hablamos de una acción consciente, normalmente nos referimos a una actitud que implica ser consciente de esa acción en particular. Sin embargo, según la perspectiva Advaita, una acción es realmente consciente cuando la mente (y, por tanto, la conciencia individual), es trascendida junto con todos sus filtros.

Una acción verdaderamente consciente es aquella en la que no hay ningún observador individual, ningún objetivo personal, ninguna expectativa, ninguna referencia a recuerdos ni a una autoridad particular. Hridaya Yoga enseña a descartar o desapegarse de la carga de los apegos de todo tipo, tales como prejuicios y apegos físicos y psíquicos.

Una acción es ciertamente consciente sólo cuando ha dejado de ser personal, cuando nos damos cuenta de que el trasfondo subyacente de tales acciones es la Conciencia Infinita, el Corazón Espiritual. En realidad, el Corazón Espiritual es la fuente última de toda acción. Una acción consciente es, por tanto, una acción que se realiza libre de cualquier apego y por puro amor, en lugar de como estrategia para generar una imagen de uno mismo.

Para cultivar la Conciencia Testigo, se comienza cultivando el observador dentro de uno mismo, la actitud de atestiguar. Y este observador no reside en la mente, sino en el más íntimo «Yo», el Corazón Espiritual (relacionado con el área del pecho). También se cultiva la desidentificación del «yo» como personalidad y «mi historia». De este modo, nos desapegamos de forma gradual de la carga de todo tipo de apegos, como prejuicios, deseos, esperanzas, identificaciones y tendencias.

La Conciencia Testigo no implica buscar el aislamiento de la vida o tornarse inaccesible emocionalmente en modo alguno. Al contrario, la Conciencia Testigo constituye la expresión de la aspiración espiritual que se experimenta en el «corazón» de cualquier gesto, acción, asana, etc. En última instancia, en el «corazón» de cada acto se encuentra el Corazón Espiritual, la Conciencia Divina.